"Estamos hechos de la misma materia que los sueños" (La Tempestad, W. Shakespeare)
| PAULICK |
Suelo escuchar a los actores decir que siempre supieron que querían ser actores. ¡Afortunados ellos! El actorcillo que firma este blog (digamos yo, por decir algo) apenas sabe lo que es hoy en día como para haberlo sabido desde siempre. Cuando iba a preescolar lo único que quería era bocadillos de pan Bimbo con Nocilla.
Supe que quería estudiar arte dramático (algo es algo) el día que me aceptaron en la Facultad de Psicología y no fui a matricularme. A veces resulta más fácil saber lo que no quieres. Como cuando te preguntan: "¿De qué quieres la pizza?". Y tú respondes: "De lo que sea pero sin pimientos". Mi vida es muchas veces una pizza de lo que sea de la que cada vez descarto menos ingredientes. Puede que finalmente acabe estudiando psicología y entonces la historia de mi pizza será mucho más divertida de explicar.
Soy actor porque disfruto actuando. Me realizo sobre un escenario. Trato de no dudar sobre eso. Y estos días de actuaciones previas del APOCATÓMBESIS me siento nostálgico. Añoro dedicarme plenamente al teatro, como en mi época de estudiante de Arte Dramático cuando todos los días hacía algo aunque fuera para los compañeros. Pero no me siento triste, miro hacia atrás y sonrío. Ahora actúo menos pero lo hago en mis propios proyectos y eso es el doble de satisfactorio. Siento que me comunico con los demás, que expreso en mis obras y mis personajes (míos y un poco de todos) mucho de lo que llevo dentro. Eso siempre ha sido una asignatura pendiente del pastorcillo mudo de aquel pesebre infantil.
Estos días de retorno a los escenarios, me siento satisfecho. Pienso en mi trayectoria: desde mi debut en el Nacimiento de Jesús a mi última obra sobre el fin del mundo. Esto sí que es una trayectoria completa. Y eso que aún tengo toda la vida por delante. La real y la dramática. ¡Por muchos años!

.jpg)



