1 de junio de 2009

DESORDEN

"Pero si amanece y no estás conmigo, todo es desorden y andan con risa los fantasmas bailando con mis pies" (Pedro Guerra, Todo es desorden)


Cuando estoy de exámenes, ya lo he dicho otras veces, no me afeito ni ordeno la habitación hasta que termino. Estos días miro alrededor y me acuerdo de la reproducción del estudio de Francis Bacon que vimos Álex y yo el año pasado en una sala de arte en Dublín. Añoro aquellos viajes. En realidad no estoy de exámenes, ya que no tengo que hacer ningún examen. Tengo que entregar dos trabajos, no es mucho, pero me tienen loco y la presión es máxima. Si apruebo, acabo la carrera. Por eso el caos absoluto, supongo. El primer trabajo es de Estética II y el tema es si es imprescindible la belleza para que se dé una obra de arte o pueden existir obras de arte feas, respulsivas, repugnantes sin ni siquiera un resquicio de belleza interna. Me tiene obsesionado; hasta el punto de ir a cagar y pensar si el estucado que dejo en la taza del váter podría considerarse arte o no.

El segundo trabajo es de Filosofía de la Ciencia II y el tema es la emergencia de las miles de cámaras de seguridad colocadas últimamente por todas partes y valorar la supuesta vulneración de nuestros derecho a la intimidad como ciudadanos anónimos. Éste me está costando ya que yo cuando entro a los cajeros pongo caritas y me miro en la televisión y no entiendo mucho de los derechos esos.

Esta mañana necesitaba un libro titulado "La transfiguración del lugar común" que compré hace unos meses para el trabajo de Estética. Sabía que estaba en algún lugar de mi habitación. La pregunta era: ¿dónde? Me he remangado y me he puesto a buscar bajo las montañas de libros, papeles y cosas del escritorio. He mareado el desorden un buen rato. El libro no aparecía. He mirado en el cajón de los calzoncillos donde, lo creáis o no, guardo una biblia. La desesperación iba creciendo. He buscado debajo de la cama y nada. Estaba perdiendo la mañana y el maldito libro sin aparecer. Me he trasladado al comedor. He explorado en la mesa y debajo de la tele. Quería gritar. He desmontado el sofá. He pataleado. Incluso he buscado absurdamente en el baño. Casi al borde de la crisis nerviosa, he vuelto a la habitación desafiante como un pistolero de western. Tenía intención de volver a empezar desde el principio, cuando de repente, se me ha ocurrido mirar en la estantería. Tonto de mí: ahí estaba. En su lugar natural. Estos días de desorden son el mundo al revés. El lugar habitual de mis cosas es el último lugar en el que las busco. Por favor, ¡que alguien me saque de aquí!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Definitivamente, te amo. Mientras iba leyendo pensaba: Pero tío! Busca primero en el sitio lógico! Jajajaja!! Yo cuando quiero saber cómo está mi cabeza, observo primero mi habitación... Luego, según mi teoría, tu cerebro es ilógico. Mua! Davi.

Iván dijo...

Ilógico total, jajaja. Gracias por el comment, guapa. Un beso.