Hay días en que el futuro me parece una imagen lejana y nebulosa que no logro descifrar. Como un sueño que se olvida por la mañana después del desayuno. Me imagino a mí mismo dentro de diez años, de cinco años, de un año... y no me veo. O me veo borroso, que es peor. El pasado no es más claro. Todo me parece lejos. Voy al British Council a hacer una prueba de nivel para, de una vez, titularme en estudios de inglés. Es un edificio nuevo, moderno, muy funcional. Uno de esos lugares que huelen a blanco, líneas rectas y suelos brillantes. Una escuela de inglés aséptica, inodora, como una óptica, una farmacia o un bar de moda. Un emplazamiento casi traslucido que te hace dudar de dónde estás y en qué año. Y yo entro y no sé si decir hola o hello y me hacen tomar asiento. Y me sudan las manos y mi pierna izquierda da pequeños saltos a gran velocidad. Ya casi no me acuerdo de cuando vivía en Londres y me hacían entrevistas de trabajo en inglés; ni de cuando trabajé en aquel hotel; ni de Glasgow, la University; casi no me acuerdo de haber hecho exámenes de filosofía en inglés, exposiciones orales, ni de haber hablado en inglés por teléfono con jefes, clientes, huéspedes, amigos, arrendatarios y fontaneros. Hace demasiado tiempo para verlo con nitidez o bien es que necesito gafas.(...)
Comiendo con mis padres, les cuento que he pasado la prueba de acceso para el curso de nivel advance de inglés y que en junio podré examinarme, como yo quería. Mamá me pregunta qué nivel es ese y por qué no lo hago en la Escuela Oficial, que como lleva en el nombre la palabra "oficial" debe sonarle mejor. Papá opina sobre lo que el gobierno debería hacer con el secuestro del atunero "Alacrana". Lo ve clarísimo, a pesar de la lejanía de esos mares del sur. Les digo que quisiera dejar el trabajo y dedicarme sólo a dar clases particulares de inglés, ya que cobraría el doble por la mitad de horas y es un trabajo que, por lo menos, me motiva. Mamá lo ve como un disgusto; para ella dejar un trabajo es siempre un capricho. Les digo que no sé qué es lo que quiero hacer, pero que por lo menos lo del inglés me apetece y que no sé dónde me llevará pero que seguro que a algo mejor que a lo que podría llevarme mi actual trabajo de atención al cliente para una empresa de lentes para ópticas. Papá dice que si quiero un trabajo que me lleve a algún sitio, que me haga conductor de autobús. Y se ríe. Pero yo no le veo la gracia, aunque mi padre está sentado bastante cerca de mí.(...)
PRESBICIA: Defecto de acomodación visual debido al paso de los años también conocido como vista cansada.
Acomodarse tiene que ver con el cansancio y también con dejar de ver con claridad. Mi trabajo resulta cada vez más fácil. Las ópticas hacen siempre los mismos tipos de pedidos y hay poca faena. Eso me hace dudar. Parece ser que esta situación va a requerir un sacrificio. Ya no sé qué es lo que vale la pena, ya que cada quien que le pregunto, lo ve a su manera. Le digo a mi abuela que me dé un consejo. Le pido que me diga según su edad, ella que ha vivido tanto y tantas cosas, qué es lo que ha aprendido de la vida. Y me dice, en una simpática exclamación: "¡No he aprendido nada!". Eso deja de nuevo el balón en mi campo. Es cosa mía. Ella no ha aprendido nada que pueda servirme, entiendo. En la vida se aprende viviendo; equivocándonos. En ese sentido, ningún consejo me haría ver las cosas con una mayor claridad.
Estamos acostumbrados a que los periódicos y los telediarios nos cuenten todos los días malas noticias. Eso, en mi opinión, provoca que tengamos una visión negativa del mundo y una postura pesimista frente a la vida. ¿Cómo se puede ser feliz en un mundo lleno de desgracias? Obviamente, no se puede. Así es como muchas personas encuentran justificación a su desdicha, como si no fueran dueños de su propio destino. "Que la vida es injusta", se dicen y sólo tienen que encender la televisión para comprobarlo. Sin embargo, todos los días existen buenas noticias que nadie nos cuenta. Tenemos una mala concepción de lo que es una noticia. Es lo que nos han enseñado. Afortunadamente, no tenemos por qué seguir al pie de la letra todo lo que nos dicen. Podemos decidir por nosotros mismos. Las noticias pueden ser buenas noticias si queremos.






