1 de noviembre de 2007

TRICK OR TREAT

Estoy en el sofá de casa tratando de dilucidar lo que quiere decir John Locke cuando habla de ideas compuestas en inglés y llaman a la puerta. Es raro. Nadie suele llamar a la puerta salvo contadas ocasiones. Una vez fue el revisor del contador de la luz. Otra vez trajeron un paquete a mi compañera de piso polaca. Abro con naturalidad y hay unos niños sonrientes con pelucas, caretas y bolsas de papel. ¿Qué está pasando aquí?
Trick or treat!
"¡Mierda! ¡Es Halloween!", pienso, "Y aquí lo celebran de verdad".

Compass International Pictures

Como no he asustado a los niños y la puerta ya está abierta, busco en la cocina algo que darles. Tengo una tableta de chocolate mordida, un paquete empezado de Choco-Pops, Maria Biscuits y una manzana. Opto por la manzana. Los niños me miran como si fuera una abuela aguafiestas de ochenta años. Trato de explicarles que no es que me preocupe que se les vayan a caer los dientes, sino que no tengo ninguna chuchería en casa. Justo cuando voy a ofrecerles el chocolate mordido, se van a picar a otra puerta.
Happy Halloween...
Ya he cerrado cuando suena el teléfono. Es Sara. Dice que me invente un disfraz, que esta noche vamos a una fiesta. Le digo que no me apetece salir.
Come on! It's Halloween!
I know, Sara.
Más niños llaman al timbre. Pienso en el chocolate mordido. A lo mejor me apetece de madrugada. Pienso en tirarles huevos. Sara trata de convencerme. Pienso en bajarme los pantalones y abrir con una bolsa de basura en la cabeza. Eso les asustaría, pero no quiero ir a la cárcel. Los niños insisten. Sara insiste. Como no quiero tener que aguantar esto toda la tarde, le digo a Sara que vale y que ya pensaré algo. Cuelgo y los niños se van.
Abro mi armario. Es casi tan deprimente como mi nevera. Rebusco. Pienso en no disfrazarme, pero la semana pasada Matthieu y yo nos negamos a participar en una Toga's Party, así que esta vez toca pringar. Llaman más niños. Pienso en tirarles un cubo de agua. Seguir mirando el armario no hará que aparezca por arte de magia un disfraz de Boris Karloff, así que me pongo una camisa negra y un pantalón negro. Zapatos negros. Me pinto los ojos de negro como si fuera un cantante de rock y salgo a la calle con toda la dignidad del mundo.
¿De qué vas disfrazado?
De idiota, ¿y tú?
Por muy anglosajón que sea este país, el Halloween de Glasgow no tiene nada que envidiar al Carnaval del barrio de La Torrassa. Empiezo a sospechar que este tipo de celebraciones sólo valen la pena en Brasil, Canarias y Venecia. El resto del mundo sigue la corriente. "Es por los niños", dicen, pero ya me diréis vosotros, queridos nihilátropos, qué gracia le puede hacer a un bebé cuyo único pasatiempo es hacer burbujas de moco con sus orificios nasales, que lo saquen a la calle en su carrito vestido de calabaza. Quizás los niños más mayores sí se divierten, pero les da bastante igual el motivo de la fiesta. Quiero decir que yo pensaba que aquí la cosa iba de difuntos, pero no. Se disfrazan de cualquier cosa. Y con el mal tiempo de Glasgow, el patetismo incrementa. Ahí tienes a Spiderman con chubasquero, a Drácula con botas de agua o a una princesa encantada abrigada con una cazadora del Zara. (Hay Zara en Escocia, sí. ¿Lo dudabais?) Lo peor son las madres que no entienden nada. Como me comentaba hace tiempo un gran amigo mío en un e-mail divertidísimo, una madre no puede reñir a un super-héroe en medio de la calle delante de todos sus amigos. Aunque se esté portando mal.
¡Jolin! ¡Que soy Superman, mamá!
La noche transcurrió con normalidad. La fiesta fue aburrida. Había juegos ridículos, bebida y golosinas gratis. Chicas con disfraces sexys muertas de frío (¿Por qué no se hacen estas fiestas en verano?) y chicos travestidos o bien disfrazados con bolsas de basura negra y la cara pintada de blanco. Los estudiantes tenemos poca dignidad. Ellas tratan de buscarle lo erótico a cualquier personaje (el chiste en inglés es fácil: witch es bruja y bitch ya sabéis lo que significa; así la noche de las brujas se convierte fácilmente en la noche de las...). Ellos son unos babosos y no tienen gusto ni gracia. En realidad, yo no soy mejor que nadie. Probablemente soy peor, creyéndome elegante sólo por llevar una camisa y zapatos. La mayoría debe pensar que soy un soso. Y la verdad es que no soy ni una cosa ni otra, pues como ya sabéis bien: no soy nada. Quizás por eso me marché a media fiesta, sin despedirme. Es algo que solía hacer en Barcelona, pero en Glasgow todavía no lo había hecho. No estuvo mal como debut, desvanecerse como un fantasma en medio de la multitud; salir volando como un vampiro convertido en murciélago. ¿Acaso hay noche más apropiada para hacerlo? Espero que vosotros hayáis tenido un feliz Halloween.

7 comentarios:

Rafael dijo...

¿Identificas una cazadora de Zara sin verle la etiqueta?

Iván dijo...

Obviously, Rafael. Jajaja. Son inconfundibles...

Anónimo dijo...

Cuando lo mejor que te puede pasar en Navidad, año tras año, es que tus padres no se divorcien y recibir una chaqueta del Zara, durante los 24 que dura una infancia en nuestro humilde barrio, llegas a diferenciarlas hasta por el sonido.
Iván eres grande, muy grande. Yo, en cambio, sólo me estoy haciendo mayor. Perdona el silencio.
El del e-mail divertidísimo.

xesca dijo...

Como me río con tus posts!
Lo de del debut de la fiesta fué para aclimaterte de nuevo a Barna? Cuando leas esto ya estaras por aquí. Ke ganas de verte!!

abel dijo...

como voy a enfadarme contigo...ais...me ha encantado tu post!o con las bolsas que tengo y con la curva de la chepa que me hace menguar por momentos, no hace falta que me disfrace, soy una versión de Nosferatus, pero cañí ,eso sí.
un besico desde Valencia

Alex & Vanessa dijo...

Estamos seguros de que tu pequeño yo psicosomático ahora estaría mucho mejor si hubieras salido a la calle sin pantalones y con una bolsa de basura en la cabeza; qué gran imagen!

¡Escribes maravillosamente Ivan!
Aunque no hayamos participado mucho no nos hemos perdido ni un párrafo tuyo. Ni ninguna foto... ¡cómo te sienta esa mini-skirt escocesa!

Iván dijo...

Gracias a todos... Un beso, Abel, Xesca y al del mail.

Alex y Vane, gracias. Me alegra que estéis ahí. Espero que os vaya muy bien. Os quiero.